El aluminio es altamente resistente a la corrosión atmosférica. Debido a su gran afinidad química con el oxígeno forman una capa de óxido fina, impermeable, resistente y muy adherente al metal que impide el progreso del proceso de corrosión.
La característica más conocida del aluminio es su bajo peso, con una densidad de casi un tercio a la del acero, lo que favorece su transporte y manipulación.

